domingo, 19 de mayo de 2013

Otra realidad más. Fragmento de El mago, de César Aira.

"Alrededor del mito del amor se habían tejido infinidad de historias, y de algún modo todas ellas hacían uso de este mecanismo de subjetivo y objetivo, de "sueño hecho realidad", que en su caso personal, por la circunstancia secreta de su don de magia, tomba toda la urgencia de lo real. Pero la situación en sí no era nada nuevo. En cualquier libro, en cualquier vieja novela, podía encontrar casos semejantes. Se imaginó uno: un joven muy joven, de vacaciones con sus padres en un balneario, se enamora de lejos de una mujer casada; a la noche la ve entrar a su casa, con su marido y sus hijos, y él se va solo a la playa, ardiendo de un deseo que sabe que va a quedar insatisfecho, porque esa mujer, rica y bella, jamás va a prestarle atención a un colegial desgarbado... El deseo lo ahoga, frente al mar oscuro que brama... Es casi inevitable que busque la fácil gratificación de la fantasía, y en el teatro íntimo de su conciencia desarrolla una pieza de sexo y pasión, en la que ella aparece en la playa, después de dejar dormida a su familia... Podría hacerlo si quisiera (estas cosas siempre hay que verosimilizarlas un poco): su marido es un deportista, se pasa el día haciendo windsurf, debe dormirse como un tronco, ella puede deslizarse fuera de la casa y venir a la playa, que está a poca distancia; quizás no específicamente a encontrarse con él, sino a ver el mar iluminado por la Luna; y al encontrarlo a él, ebria de noche y oleaje, lo toma en sus brazos, y lo besa... El pobre chico empieza a creérselo... Ahora bien, lo que pasa en los hechos es que él sigue solo en la playa, todo lo excitado que quiera, pero solo. Ésa es la realidad. Y si ella apareciera, seguiría siendo la fantasía de él, perfeccionada. Aunque pasara, seguiría siendo una fantasía, sólo que hecha realidad. Es decir que nunca llegaría a ser la otra realidad, la verdadera, en la que él necesariamente va a seguir solo."

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