martes, 31 de marzo de 2009

Fragmento de Las Moscas - J.P. Sartre

JÚPITER: ¡Orestes! Te he creado y he creado toda cosa: mira. (Los muros del templo se abren. Aparece el cielo, constelado de estrellas que giran. Júpiter está en el fondo de la escena. Su voz se ha hecho enorme - micrófono - pero apenas se lo distingue). Mira esos planetas que ruedan en orden, sin chocar nunca; soy yo quien ha reglado su curso, según la justicia. Escucha la armonía de las esferas, ese enorme canto mineral de gracia que repercute en los cuatro rincones del cielo. (Melodrama). Por mí las especies se perpetúan, he ordenado que un hombre engendre siempre un hombre, y que el cachorro de perro sea un perro; por mí la dulce lengua de las mareas viene a lamer la arena y se retira a hora fija, hago crecer las plantas, y mi aliento guía alrededor de la tierra las nubes amarillas del polen. No estás en tu casa, intruso; estás en el mundo como la astilla en la carne, como el cazador furtivo en el bosque señorial, pues el mundo es bueno; lo he creado según mi voluntad, y yo soy el Bien. Pero tú, tú ha hecho el mal, y las cosas te acusan con sus voces petrificadas; el Bien está en todas partes, es la médula del saúco, la frescura de la fuente, el grano de sílex, la pesadez de la piedra; lo encontrarás hasta en la naturaleza del fuego y de la luz; tu cuerpo mismo te traiciona, pues se acomoda a mis prescripciones. El bien está en ti, fuera de ti; te penetra como una hoz, te aplasta como una montaña, te lleva y te arrastra como el mar; él es el que permite el éxito de tu mala empresa, pues fue la claridad de las antorchas, la dureza de tu espada, la fuerza de tu brazo. Y ese Mal del que estás tan orgulloso, cuyo autor te consideras, ¿qué es sino un reflejo del ser, una senda extraviada, una imagen engañosa cuya misma existencia está sostenida por el Bien? Reconcéntrate, Orestes; el universo te prueba que estás equivocado, y eres un gusanito en el universo. Vuelve a la naturaleza, hijo desnaturalizado; mira tu falta, aborrécela, arráncala como un diente cariado y maloliente. O teme que el mar se retire delante de ti, que las fuentes se sequen en tu camino, que las piedras y las rocas rueden fuera de tu senda y que la tierra se desmorone bajo tus pasos.
ORESTES: ¡Que se desmorone! Que las rocas me condenen y las plantas se marchiten a mi paso; todo tu universo no bastará para probarme que estoy equivocado. Eres el rey de los dioses, Júpiter, el rey de las piedras y de las estrellas, el rey de las olas del mar. Pero no eres el rey de los hombres.

domingo, 29 de marzo de 2009

Padre: -Que te sientas mejor es puramente una ficción farmacológica.
Hija: - Oh...

jueves, 26 de marzo de 2009

Oh sí, Radiohead.





Lista de Temas:
1- 15 Steps
2- Airbag
3- There There
4- All I Need
5- Kid A
6- Karma Police
7- Nude
8- Weird Fishes / Arpeggi
9- The National Anthem
10- The Gloaming
11- No Surprises
12- Pyramid Song
13- Street Spirit (Fade Out)
14- Jigsaw falling into place
15- Idioteque
16- Bodysnatchers
17- How to dissapear completely
18- Videotape
19- Paranoid Android
20- House of Cards
21- Reckoner
22- Planet Telex
23- Go Slowly
24- 2+2=5
25- Everything in its rigth place
26- Creep
Las fotos son cortesía de la Rolling Stone en internet.

miércoles, 18 de marzo de 2009

-¡Engagez!


Y ambas hojas chocaron. Al contacto del hierro, Syme sintió disiparse todos los fantásticos temores de antes como se disipan los sueños al abrir los ojos. Los recordaba uno a uno y le parecían meras alucinaciones nerviosas: el temor que el profesor le había infundido, había sido como la operación de una pesadilla; el miedo que le inspiraba el doctor, como el del vacío científico. En el primer caso, era el miedo tradicional ante la perpetua posibilidad del milagro; en el segundo, el miedo mucho más moderno ante la absoluta imposibilidad del milagro. Pero, en ambos casos, se trataba de temores imaginarios comparados con el actual temor de la muerte, lleno de sentido común, despiadado y cruel. Syme se sentía como quien sueña toda la noche que rueda por un precipicio y al despertar recuerda que va a ser ahorcado. En cuanto vio brillar el recuerdo del sol en la hoja del adversario, en cuanto sintió que se tocaban las dos lenguas de acero, vibrantes y vivas, comprendió que tenía que vérselas con un enemigo poderoso. Tal vez había llegado su última hora.
Ahora el universo cobraba, a sus ojos, un extraño valor. La hierba, bajo sus plantas, parecía vivir. El amor de la vida lo invadía todo. Hasta creía poder oír crecer la hierba. Hasta creía que, en aquel momento, brotaban nuevas flores: flores rojas, flores amarillas y azules; toda la gama de la primavera. Y cuando sus ojos se encontraron con los ojos fríos, fijos, hipnóticos del marqués, vio detrás de éste el almendro florido, contrastado sobre el azul del cielo. Se dijo que, si por casualidad salía con vida de aquel trance, ya no desearía más en la vida que sentarse a contemplar el almendro.


Fragmento de "El Hombre que fue Jueves" de Chesterton.