miércoles, 28 de octubre de 2009

martes, 27 de octubre de 2009

Soñé que tenía piojos, muchos y muy grandes. También que me llevaban colgando de una soga, desde un helicoptero, a una fiesta que era relativamente cerca; yo estaba desnuda. Y también, en algún momento, me robaba una Rolling Stone y una Revista Barcelona y el tipo que las vendía, que también era el que limpiaba los baños (donde yo me acababa de bañar, por eso estaba desnuda), me descubría. Ahí fue cuando sonó el despertador. Lo primero que hice al levantarme fue ir a bañarme y pasarme el peine fino. No tengo piojos. Qué susto.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Fue una de esas noches en que yo estaba triste, y ya me había acostado y las cosas que pensaba se iban acercando al sueño, cuando empecé a sentir la presencia de las personas como muebles que cambiaran de posición. Eso lo pensé muchas noches. Eran muebles que además de poder estar quietos se movían; y se movían por voluntad propia. A los muebles que estaban quietos yo los quería y ellos no me exigían nada; pero los muebles que se movían no sólo exigían que se les quisiera y se les diera un beso sino que tenían exigencias peores; y además, de pronto, abrían sus puertas y le echaban a uno todo encima. Pero no siempre las sorpresas eran violentas y desagradabes; había algunas que sorprendían con lentitud y silencio como si por debajo se les fuera abriendo un cajón y empezaran a mostrar objetos desconocidos. (Celina tenía sus cajones cerrados con llave). Había otras personas que también eran muebles cerrados pero tan agradables, que si uno hacía silencio sentía que adentro tenían música, como instrumentos que tocaran solos. Tenía una tía que era como un ropero de espejos colocado en una esquina frente a las puertas: no había nada que no cayera en sus espejos y había que consultarla hasta para vestirse. El piano era una buena persona. Yo me sentaba cerca de él; con unos pocos dedos míos apretaba muchos de los suyos, ya fueran blancos o negros; en seguida le salían gotas de sonidos; y combinando los dedos y los sonidos, los dos nos poníamos tristes.


Fragmento del cuento El Caballo Perdido, de Felisberto Hernández
Montevideo, 1943

sábado, 17 de octubre de 2009

incombustible no sos
cómo bancás ese infierno?
soñás la hoguera donde siempre sos la leña

(cuánto tiempo más vas a estar, esclavizado así, refugiado en tu soledad?)

jueves, 15 de octubre de 2009

domingo, 11 de octubre de 2009

Los Suicidas (fragmento) - Antonio Di Bnedetto

Pienso en la serie. Tendré que ver gente que no me importa porque no es la que lo hizo; personas prevenidas, reacias (quizá Marcela me ayude a llegar a ellas; en su estilo es un cebo, tiene 30).
Pongo el pie en el cajón de lustrar.
Y tendré que hablar, hablar de eso.
Pienso en papá. Yo era como este niño, el lustrador, así de pequeño. Supe que había muerto, ignoraba cómo. Lloré hasta secarme, dormí, desperté, la ceremonia seguía, las visitas susurraban. Alguien, posiblemente mi madre, clamaba: "¡Muerte injusta!". Comprendí lo de injusta -nos dejaba sin él-, pero no pude entender cómo la Muerte se introdujo en la casa y se apoderó de papá. Porque en la mañana él estaba vivo, de pie, y sano como cualquiera, y murió en la tarde mientras había sol, y yo tenía el convencimiento de que la Muerte era una figura siniestra que daba sus golpes en la oscuridad de la noche.
Pregunto, al niño que me lustra los zapatos, qué es la muerte.
Levanta sus ojos marrones y me considera, desde abajo, entre sorprendido e intimidado, si bien no cesa de cepillar.
Mi pregunta ha sido excesivamente abstracta. Me corrijo y sonrío, para atraerlo:
- ¿Nunca murió alguien que conocías, un vecino, un tío?...
El chico se encorva sobre su trabajo, se concentra y dice:
- Sí, mi papá.
Callo.
Él me espía, con curiosidad: advierto que no me rechaza. Procuro establecer -¿he comenzado mi tarea?- qué conoce de los alcances de la muerte, dónde supone que está el que muere.
Contesta que el padre está en un nicho, pero la madre, al principio contaba que se fue de viaje, y ahora dice que está en el Cielo. Él no lo cree. ¿No cree en el Cielo? En el cielo sí, pero el Cielo es para los buenos y el padre le pegaba a la madre.
Estoy pasando un día cargado de muerte. Es suficiente. Entro a un cine donde dan Alphaville. Trabajaré mañana.

domingo, 4 de octubre de 2009

erase and rewind

Hey, what did you hear me say
you know the difference it makes
what did you hear me say
Yes, I said it's fine before
But I don't think so no more
I said it's fine before
I've changed my mind
I take it back
Erase and rewind'cause
I've been changing my mind
Erase and rewind'cause
I've been changing my mind
I've changed my mind
So where did you see me go
it's not the right way, you know
where did you see me go
No, it's not that I don't know
I just don't want it to grow
It's not that I don't know

I've changed my mindI take it back
Erase and rewind'cause
I've been changing my mind
Erase and rewind'cause
I've been changing my mind
Erase and rewind'cause
I've been changing my mind
Erase and rewind'cause
I've been changing my mind
Erase and rewind
Erase and rewind
I`ve changed my mind!

viernes, 2 de octubre de 2009