jueves, 17 de julio de 2008

Oh, no.

Las olas y el viento sucundún sucundún.
No, mentira, no hay olas ni hay viento. Hay mar, sí, pero sin olas, calentito y con muchas mujeres tomando sol en tetas. Y yo no puedo dejar de pensar, de retorcerme por dentro y de querer que las cosas hayan pasado de otro modo. No puedo dejar de pensar, no, ni siquiera el agua transparente y las tetas lo impiden.

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